GUSTAVO RAMOS PERALES

Pies en la arena (proyecto en preproducción)

Sinopsis

Toña encaja en el estereotipo caribeño, mestiza, amable, fuerte, sensual. Y vuelca su vida en ocuparse de los otros porque es una buena distracción para no ocuparse de sí misma. Salió de casa de sus padres, en el campo de República Dominicana para vivir con César, un joven de la zona, romántico y macharrán y de cuyos influjos aun no logra escapar a pesar de los abusos y de no sentir placer con él en la intimidad. Frustrado por no poder embarazarla, César se desquitaba quemándola con cigarrillos y haciéndola sentir culpable, incompleta en su rol de mujer. Toña es una mujer marcada.

Tras una discusión, Toña aprovecha la ausencia de César para huir. No para hasta llegar en yola a Puerto Rico, buscando construir una nueva vida. Como en un golpe de suerte, consigue pon con un motorista y termina casándose con él. Luis no la ama, pero no abusa de ella. Toña pasa sus días a la espera de su regularización. Se identifica con los reclamos populares y trabaja ayudando a otros inmigrantes en un comedor comunitario de Río Piedras. Allí conoce a Gregorio, un médico cubano, que abandonó su misión médica en Haití camino a Miami y quedó atrapado en Puerto Rico, cuando Obama abolió la Ley de Pies secos pies mojados, mediante la cual, los cubanos lograban asilo inmediatamente de tocar tierra estadounidense.
El extraño parecido que Toña encuentra en Gregorio con respecto a Luis termina de conectarlos y, la noche en que celebra la llegada de la citación de la entrevista para el otorgamiento de la greencard, ella, en un acto defensivo, empuja al esposo, quien se golpea en la cabeza y muere instantáneamente. Al final, aunque ha cambiado de país, ha traído consigo al fantasma de César. En esa terrible circunstancia, surge entre ella y Gregorio un acuerdo tácito y beneficioso para los dos: si él se hace pasar por Luis en la entrevista y todo sale bien, podrá quedarse con los documentos del muerto, y seguir camino hacia Miami para encontrarse con la mujer que, años antes, lo dejó atrás en Cuba por un futuro mejor en la diáspora.

Gregorio se muda con Toña, se hace pasar por Luis. Se preparan para la entrevista, pero la simulación termina por acercarlos. Ante la amenaza de un ciclón, llevan el cadáver a enterrar en una finca propiedad del difunto. Allí se refugian y dan cobijo a dos parejas jóvenes, que los hacen confrontarse entre sí. El entendimiento de sus fragilidades, sin quererlo, los conecta más profundamente. Toña descubre que la mujer de Gregorio no lo espera y que otra forma de relación con un hombre es posible. Gregorio comprende que los abusos han afectado a Toña en lo más íntimo, su sexualidad, y duda de si seguir viaje, pero los fantasmas siguen vivos. Gregorio ha dado con el paradero de su ex y Toña sospecha que César la ha encontrado.

A pesar de la urgencia y los inconvenientes, Toña obtiene la regularización que la salva de volver a Dominicana. Esa noche celebran, Toña se entrega, disfruta y llega al orgasmo. Ahora sabe que su problema es solo mental. Se despiden con la promesa mutua de reconstruirse y una vez que Gregorio ha partido, Toña hace acopio de valor y enfrenta a César.

La historia de Toña es la exploración de una búsqueda, de un lugar, de una relación a la que pertenecer. Puerto Rico es una isla marcada, como Toña. Y como para ella, la solución no es quitarse, sino reconocer sus problemas, enfrentarlos, porque solo a partir de entonces puede haber una reconstrucción real.